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¿Fiscal o Fiscalía?

23 mayo 2024 3:34 am
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Álvaro Ayala Tamayo

Han comenzado a correr los términos para descifrar a la nueva jefe del ente investigador. ¿Habrá más fiscal o fiscalía? Solo el paso de los meses marcará el perfil que tendrá la institución.

De acuerdo con el calendario presidencial, el periodo de la doctora Luz Adriana Camargo, ha quedado partido en dos etapas. De sus cuatro años, dos largos serán con el presidente Petro y lo que reste con su sucesor. El ejecutivo no está vinculado con el judicial. Una cosa es la armonía que debe imperar entre los poderes y otra meterse al rancho. Usted no es mi jefe, le espetó Barbosa a Petro. La lección debe estar aprendida.

Según las pruebas, hasta hoy ha sido mesurada y tímida. Especialmente, cuando veníamos con el temperamento del doctor Francisco Barbosa, quien nunca se le quedó callado al jefe de Estado. Todos los días daba para titular de abrir noticiero.

Desconocemos si habrá que esperar hasta el próximo gobierno para que la nueva jefe cambie de estilo y levante la reserva sobre sus pensamientos.  Es inocente, pero no ingenua, aseguran algunos que la conocen.

Por ahora anda en una etapa procesal de reingeniería interna y nombramientos en su equipo de trabajo. Tiene derecho a elegir sus colaboradores.  Necesita estar respaldada y pergeñar su proyecto de fiscalía.

La Fiscalía General de la Nación creada por la Constitución de 1991, nunca ha sido fácil para ninguno. Desde el primer fiscal que tuvo Colombia, Gustavo De Greiff, hasta Barbosa, todos han dejado huella. Lo normal es que la jurista Camargo, haga lo propio y trabaje con juicio.  Incluso, si decide ser una fiscal callada. Sin salir todos los días en los medios de comunicación y las redes sociales.  Cada colombiano tendrá su veredicto en relación con sus decisiones.

A través de su silencio también se le puede conocer.  No es lo que diga, es lo que calle, dirán algunos. Ya la sentarán en el banquillo de los criticados.  Hay procesos tan difíciles y tormentosos, que requieren de la postura pública de la cabeza de la entidad. El día que hable la identificarán mejor. Están esperando sus pronunciamientos públicos para encasillarla como petrista o independiente.  El asunto es que allí se toman decisiones muy importantes y por lo que hagan sus fiscales también tendrá que poner la cara. Ese día su silencio dejará de ser prudencia.

Hay intriga por el futuro de los polémicos procesos heredados. Mesurada, discreta y callada, no significa debilidad, y menos cuando se habla de justicia. Ganará puntos si saca del cajón de las herramientas jurídicas una llave que desarme la inseguridad, una de las principales preocupaciones del pueblo colombiano.

Es hora de resolver la ecuación del policía capturando al ladrón para ponerlo a órdenes del fiscal, quien a su vez lo entrega al juez para que lo deje libre. Por ahí algo está fallando. El espíritu garantista de la Ley 906, era para la sociedad, la carga de la prueba se invirtió y resultó ganador el delincuente, no la víctima.

En tiempos de tecnología sería importante que explorara la posibilidad de aplicar inteligencia artificial para combatir el delito, porque con malicia criolla los delincuentes parecen tener el futuro asegurado.

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