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COLOMBIA YA ESTÁ EN LA TRAMPA

28 abril 2020 9:58 pm
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Por: Carlos Alberto Agudelo Arcila

Fácil darse cuenta de la estrategia malintencionada de la cuarentena inteligente, que de inteligente no tiene nada. Ya circula por Internet y otros medios de comunicación, el afán del gobierno Duque de dar vía libre a la gente del común, para salir a laborar y con esta demagogia prenderle motores a la economía estancada de nuestro país, también como argucia perfecta para emanciparse del proletariado urgido de recursos. En conclusión, la clase menos favorecida se ve obligada a perpetrar esta falacia gubernamental. Perverso proceder, en un territorio donde aún no se aplana la curva, la cual en pocos días, con este desafuero, se va incrementar el número de infectados. Hospitales, centros de salud no tendrán la capacidad de atender cantidades de enfermos y por lo tanto muchos se devolverán a sus casas, para que la familia los atiendan, y a la vez se contagien y mueran varios de ellos. Así sucede en países con autoridades inconsecuentes, ejemplo cercano y deprimente el Ecuador. Es decir, la medida de ir dando reapertura a la producción, sin prever sus consecuencias mortales, sin tener en cuenta que todavía no estamos preparados para una determinación tan transcendental como esta, es una disposición torpe, asesina, atroz, de indiferencia, ya que lanzar a la palestra, en estos momentos de máximo contagio, a obreros, trabajadores de diferentes áreas, es decirle a nuestros conciudadanos salven la patria de los grandes empoderados de la economía, mientras el asalariado asume secuelas devastadoras. Todo porque este gobierno neoliberal y salvaje se aprovecha de las escaseces de quien vive el día a día, a causa de observar la miseria real del país, penuria ahora más fácil de detectar a través de los cacerolazos, de trapos rojos que ondean como bandera de dolor en un sinnúmero de residencias, verdad atroz, sin necesidad de traspasar fronteras para criticar, de manera cínica, la hambruna de Venezuela. Lo impensable sale a flote cuando la urgencia de dinero, para suplir escaseces como la de los servicios públicos, arrendo etc. acosa a los hogares de estrato 3, 4, y algunos camuflados en el 5 o 6. Pues es indudable, la crisis todos los días desenmascara a la clase emergente, a los arribistas, o sea, que urge un nuevo censo para reconocer a estas capas sociales entre la pobreza de Colombia. Con esto quiero demostrar que el trasfondo social nuestro es desastroso.

Deplorable la actitud del presidente Duque, al ser parte de la manipulación económica de empresarios y banqueros, en tiempos de emergencia, aunque no se le puede pedir otra actitud ya que él es sumiso a sus dictámenes.

El primer mandatario a diario sale en televisión, con sentimiento uribista y voz híbrida entre vallenato-rock, a solucionar la miseria de personas vulnerables, por medio de un subsidio llamado Ingreso Solidario de $160.000, que en ocasiones, a pesar de salir favorecidos, no le llega a sus beneficiarios, como si tal monto fuera la panacea para la consecuencia de miseria que sufre más de un 70% de los colombianos, debido a 200 años de República en manos de la corrupción de nuestros gobernantes, mientras la asignación de la “Línea Especial de Crédito Colombia Agro Produce” para los agricultores de bajos recursos en la emergencia sanitaria actual, quedaron repartidos como se lee en la redacción judicial de El Espectador, del 24 de abril de 2020: “de los $226.000 millones colocados hasta el 8 de abril, $213.566 millones han quedado en los bolsillos de grandes comercializadores y agroindustriales, $8.300 millones para medianos, y solo $4.200 millones para pequeños productores”, cuyo presunto autor principal de los desvíos es el actual ministro de agricultura Rodolfo Enrique Zea, junto con varios gobernadores y alcaldes. Ahora recordemos este mensaje difícil de creer: "El que se robe una ayuda para atender una pandemia cae en la condición de ser un bandido de la peor ralea, una rata de alcantarilla", dijo el mandatario, en una emisora del Atlántico, ¿cumplirá el señor Iván este anuncio al pie de la letra, o mandará a dichos corruptos de embajadores en lugares lejanos? ¿O solo pagarán, si descubren el asalto, cárcel en la Escuela de Caballería de Bogotá, con el otro delincuente Andrés Felipe Arias, colega de rapiña? ¿Beberán whisky The macallan 64 años y comerán 30 gramos de Caviar Caspian Kaluga Malossol? Puede suceder, por algo estamos en la patria boba.

Repito, el gobierno inepto del hermano de pensamiento de álvaro uribe vélez, extendió a 41 las exenciones, para que individuos ingenuos o necesitados o a veces irresponsables, puedan salir a lugares donde está el foco del virus. Da tristeza, rabia, temor al saber de la trampa ya armada por la supremacía nacional. El presidente, ministros y demás jefes de diferentes estamentos gubernamentales, saben de la catástrofe que le espera a la gran mayoría de los colombianos, y solo porque se encuentran coaccionados por empresarios con cerebro mentalizado en el dominio monetario, actúan de manera irresponsable, sin importarle la salud nuestra, la de las clases menos favorecidas.

Quedé sorprendido cuando supe de la reapertura de los juegos de azar, cuyos dueños poseen fortunas exorbitantes y la sagacidad de invertir cierto dinero, a las campañas políticas, el cual será retribuido por el candidato ganador con creces. Debido a la citada realidad, estos magnates perversos presionan al gobierno para iniciar de nuevo sus rentabilidades. Actitud ominosa, egoísta, condenable cuando obliga al régimen de exponer al contagio de Covid 19, a la clase trabajadora, sin posibilidad alguna de decir no, con el único fin de enriquecer aún más los imperios económicos. De seguro jamás se verá a propietario alguno, hablo de los grandes empresarios, subiendo a buses o cumpliendo sus labores sin el distanciamiento adecuado, en puntos de ventas, ni en construcciones, tampoco en el pabellón de las maquinarias, no. Lo grave radica en el estilo cínico, facilista y eufemístico del decreto 593 de 2020, para convencer al trabajador de laborar, contagiarse, contagiar y producir muerte en el entorno.

En efecto nuestro país ni el mundo estaban preparados para esta desgracia, para este virus de aparente fragilidad, fácil de eliminar con agua y jabón, para esta cruel situación que estampó en el ser humano su sello mortal, sin hacer excepciones de clases sociales. Aquí es donde morir por causa del virus o por hambre, se convierte en una alternativa irracional. Salir en busca del pan de cada día o quedarse en casa. Esta disyuntiva, nunca se daría en un país listo a utilizar sus reservas monetarias en bancos Internacionales, en un gobierno dispuesto a suplir las urgencias financieras de sus compatriotas, en una dirigencia responsable, humanista. Por esto la radiografía de las repúblicas tercermundistas y los países endeudados, como algo paradójico EE.UU se observa en esta categoría, porque se visibilizó la pobreza extremas de más de 40 millones de personas que viven en la pobreza extrema, la ONU presentó un informe contundente de este porcentaje, nos muestra regiones no aptas para vivir con dignidad. No estábamos preparados para enfrentar uno de los peores siniestros de salud de las últimas décadas, no por culpa del virus si no por la desigualdad social y económica en que nos tiene postrados la explotación de unas pocas familias al pueblo nuestro, la descomposición oficial, el usufructo de una política empeñada en ejercer la plusvalía, capaz de enriquecer el poder despótico. Todo porque no tenemos Estado, solo un gobierno usurpador de las arcas públicas, una dirigencia vaivén, llevada y traída de los cabellos por el hegemonía sanguinaria, un neoliberalismo insaciable. En resumen, no estamos preparados porque el virus es veloz y las estrategias para combatirlo fueron manejados con aplazamiento, con el único afán de seguir moviendo la rueda mercantilista, la hegemonía de la burguesía, porque no se visionó la urgencia de cerrar fronteras, porque los gobernantes nuestros siempre son retardatarios, indolentes, fantoches, la prueba se encuentra en 5597 contagiados y 253 muertos, hoy 27 de abril de 2020.

El coronavirus apareció para quedarse por largo tiempo. Todavía no se sabe el origen de este virus violento, hasta ahora todo sigue siendo hipótesis, cualquier aseveración hace parte de la posverdad, lo innegable es la urgencia de oponerse a la epidemia con tesón, inteligencia, astucia, sin temor a utilizar una parte de las reservas Internacionales, las cuales suman alrededor de US$53.144 millones, para resolver el pánico social actual, recortar el gasto innecesario, llevar a una cárcel de los peores criminales a los corruptos, acabar con el clientelismo, reducir recursos al Ministerio de defensa e inyectarle dinero a la salud como también al campo, disminuir el número de congresistas, suprimir las prebendas abusivas a servidores estatales y muchas otras habilidades que sirvan para salvaguardar el patrimonio público. En síntesis, se necesita fortalecer lo social: alimentación, vivienda, servicios públicos en general. Con la práctica de este contexto objetivo se puede extender una cuarentena, sin las angustias en que nos vemos abocados en la actualidad, porque los recursos estarán asegurados por parte del Estado, con toque de queda que haga cumplir con rigor la estadía en casa, aislamiento mínimo por tres meses, para así quitarle fuerza a esta pandemia, eliminar este inoculación mortífera. Queda uno sin saber qué pensar, de si el gobierno, dentro de una semana, tendrá el pundonor de subirse los pantalones, de retractarse de la ya mencionada ley mortal, de llegar a ejercer su mandato sin demagogias politiqueras, de si no se va a dejar presionar por los poderosos, de gobernar como si de verdad fuera el presidente, de…

Ante las anteriores circunstancias deprimentes, feroces, el proletariado colombiano tiene derecho, ante una corte internacional, de acusar a nuestro gobierno actual de violación de los derechos humanos, por transgredir el mínimo vital de salud y por ende la vida. Esta cosmovisión de las eventualidades cotidianas, de un hoy sombrío, de la tragedia que sufre el conglomerado hasta llevarlo al abismo, de un mañana incierto, solo da para acertar: Colombia ya está en la trampa.

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