COLOMBIA SIGUE MAL PORQUE…

5 julio 2020 8:10 pm

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Carlos Alberto Agudelo Arcila

El siguiente esbozo político, económico y social no trata de hacer una radiografía pesimista de nuestro país. Es realidad concreta, un reclamo a nuestra dirigencia por los atropellos contra la clase menos favorecida, una exigencia en el manejo equitativo de los recursos públicos. Es un sentir del sufrimiento ajeno. No es odio hacia Colombia, por el contrario, profesa amor a personas más vulnerables de nuestro terruño. Colombia no es solo la clase dominante, somos el peregrino, la persona capaz de luchar por el pan de cada día, con hacha y azadón, individuos con pensamiento honesto e inteligente. Colombia merece levantar la voz contra quienes manejan el país con intereses personales y por ende contra la gente humilde de nuestra patria. Al pueblo le urge lavar su adormilamiento, la sumisión se baña en el fango de la estupidez humana.

Colombia sigue mal porque somos el sexto país más ignorante del mundo, lo certifica la firma británica Ipsos Mori, en el 2018 subió un puesto en esta vergonzosa clasificación mundial, respecto al 2017. Colombia sigue mal porque nos encontramos en la escala del tercer país más desigual del mundo. Colombia sigue mal porque 2,4 millones de personas padecen hambre, según comunicado de la FAO en el 2019. Colombia sigue mal porque 5 millones de colombianos emigraron hacia otras regiones, en busca de alternativas de vida digna. Colombia sigue mal porque vivimos en un narcoestado, apoyado por los paramilitares, latifundistas y diferentes jefes políticos. Colombia sigue mal porque un 75% de jóvenes desean abandonar el país, para ir al encuentro de un futuro próspero. Colombia sigue mal porque durante el año 2020 van 138 líderes y defensores de los derechos humanos asesinados y 35 ex guerrilleros firmantes del acuerdo de paz entre el Estado y las extintas Fuerzas Armadas Revolucionarias (FARC), lo dice el informe del Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz). Colombia sigue mal por la violencia contra los pueblos indígenas. Colombia sigue mal por los escándalos de corrupción dentro de las fuerzas militares. Colombia sigue mal porque el relator especial de la ONU para los derechos humanos, Michel Forst, señaló a Colombia como el país más peligroso en el mundo para los defensores de los derechos humanos. Colombia sigue mal porque grupos de extrema derecha y narcotráfico, expulsan de sus territorios a campesinos, para adueñarse de sus tierras. Colombia sigue mal porque el gobierno pronto dará vía libre a las multinacionales Chevron y ExxonMobil para hacer fracking, en los departamentos de Antioquía, Bolívar, César y Santander sin importarle los perjuicios al ecosistema de dichos departamentos.

Colombia sigue mal porque el elector sin escrúpulo acude a votar por candidatos hábiles en el trueque del voto, quienes manipulan elecciones con sancocho, un mínimo de dinero, cemento, tejas, y así, de manera irrazonable, se elige al opresor. Esta maquinación acontece dos o tres meses antes de elecciones, para después dicho tipo de sufragantes, su familia y hasta quienes no votaron por los referidos calculadores, verse en la obligación de asumir desgarradoras situaciones en el ámbito económico y social. Es decir, la compra de conciencia es normal en nuestra estructura electoral, el cinismo llama a este actuar fraudulento triunfo de la democracia, el libre albedrío del elector asnal, como por arte de magia, se ensalza como gran hacedor de patria. Colombia sigue mal porque la mayoría de sus moradores desconocen la catastrófica realidad del país, ya sea por indiferencia, por hacer caso omiso a la verdad objetiva, por pereza mental, por alienamiento. Colombia sigue mal porque bandas delincuenciales, microtráfico, ladronzuelos, sicariato, nos doblegan con su horrendo y cínico proceder, entre muchas de las causas se encuentra la falta de una ley severa capaz de subyugar este azote. Colombia sigue mal porque “La Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, da al estado de derecho un lugar central al afirmar que es esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión…”, en Colombia es fácil observar el no respeto a esta cláusula, se viola de manera sistemática los derechos humanos cuando vemos cómo el Estado es coparticipe en acción y omisión del asesinato de líderes sociales, al permanecer de brazos cruzados ante la pobreza multidimensional de más de 16 millones de colombianos, según último reporte del DANE (julio de 2019), y en la línea de pobreza monetaria, en el 2018 se ubicó en un ingreso mensual de $257.433, según esta misma entidad, casi tres de cada 10 colombianos ganan al mes menos de este monto, 13.07 millones de habitantes se encuentran en condición de pobreza monetaria, debajo de este ingreso, las anteriores escenas reafirman un Estado bárbaro, pusilánime, incapaz en ejercer la carta Magna del 91.

Colombia sigue mal por los vínculos de gran parte de la clase dirigente con el narcotráfico. Colombia sigue mal porque el engañoso vocablo castrochavismo (término sin asidero político alguno), la fracasada seguridad democrática y el fanatismo partidista, sostienen al siniestro Álvaro Uribe Vélez en el poder. Colombia sigue mal porque gobierno y congreso se protegen al reglamentar disposiciones jurídicas para elegir contralor, fiscal general, procurador con afinidad gobiernista, de este modo estas entidades de control pierden independencia, su rumbo investigativo, encubren la verdad cuando los procesos son para indagar desafueros de sus padrinos políticos. Colombia sigue mal porque se busca eliminar la JEP, establecer una corte única, revocar magistrados y poner el sello luctuoso de la dictadura. Colombia sigue mal porque divulgar la hecatombe institucional convierte al opinante en terrorista, en guerrillero en potencia. Colombia sigue mal por la salud privatizada, donde enfermos, y trabajadores de la salud se hallan desprotegidos a tal grado de ver pacientes sufriendo el paseo de la muerte, a médicos y enfermeras y otros empleados de este gremio explotados y humillados con sueldos absurdos, por la ley cien la cual va detrimento de un derecho a la salud digna. Colombia sigue mal por el salario injusto de la clase obrera.

Colombia sigue mal por los 2,61 millones de desempleados, y el desempleo juvenil de un 16%, cifras hasta diciembre de 2019, al mismo 5,73 millones de compatriotas están en el trabajo informal. Colombia sigue mal porque medios de comunicación convencionales y periodistas de los mismos, son informativos de la clase explotadora, entretanto la prensa independiente se amordaza al tildarlos de cometer proselitismo comunista. Colombia sigue mal porque las instituciones de la policía y los militares se encuentran contaminadas por uniformados bandidos. Colombia sigue mal porque doscientos años de caciquismo tiene marginado a un porcentaje alto de la población. Colombia sigue mal porque el Estado es cómplice de la existencia y aumento del narcotráfico.

Colombia sigue mal porque es un fracaso histórico en el manejo de la cultura. Colombia sigue mal porque persiste en ser un país tercermundista, pese a tener recursos económicos suficientes para elevar su PIB per cápita, algo posible si la corrupción no interfiriera en el administración de nuestra economía. Colombia sigue mal porque no tienen voluntad de utilizar su reservas internacionales de US$53.144 millones para enfrentar la emergencia por el Covid 19, mientras adquiere deuda por US $ 2.500 millones y así el déficit fiscal del país podría acercarse al 4.9% del PIB, lo que le costaría al presupuesto nacional unos 39 billones de pesos, dicen los entendidos en el tema. Colombia sigue mal porque la impunidad hace parte de la rama ejecutiva y se convierte en cómplice de crímenes de la nación. Colombia sigue mal porque el gobierno asume la crítica a su administración como acción terrorista.

Colombia sigue mal porque favorece los bancos y emporios rapaces de la economía nacional. sigue mal porque el gobierno neoliberal quiere utilizar glifosato en la erradicación de plantas de coca, sin importarle el daño mortal a la naturaleza, como tampoco le interesa crear alternativas en la implantación de nuevos cultivos boyantes. Colombia sigue mal al no exigirle a EE.UU. una guerra frontal en su región contra la droga.

Colombia sigue mal porque el senador Roy Barrera afirma “117 billones de pesos, fueron a parar en manos de intermediarios financieros, los recursos de la emergencia no llegaron a la gente, no llegaron a los hospitales, no llegaron a los trabajadores de la salud y no llegaron a los entes territoriales” dinero en un principio destinado para la emergencia por Covid 19, lo único claro es cómo las EPS han sido las más beneficiadas y los hospitales permanecen damnificados, en completo abandono, sin instrumentos necesarios para atender a los enfermos, sin pago de sueldos a sus empleados. Colombia sigue mal porque los congresistas no tienen trabajo presencial y la gente del común se ve obligada a trabajar en las calles y oficinas con el riesgo de adquirir el virus.

No obstante hay ciudadanos con la expectativa de algún día sentirse gobernados por políticos honestos, dirigentes humanistas pensando solo en el bienestar del pueblo. Patriotas esperanzados en no volver a pensar: Colombia sigue mal porque…

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