DESENTRAÑISMOS SURREALES XI

29 abril 2024 2:02 am

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Carlos Alberto Agudelo Arcila

LA REALIDAD del grito en busca del ánimo depresivo de Edvard Munch.

INCINERA DÍAS en su habitación donde sobresale una vela apagada.

DUDA DE él mismo y del estanque donde saltó la rana de Basho, del lunes y el dormitorio desocupado. Luego recapacita, arroja una gota de café al azúcar del mundo para nunca más dudar.

RESPIRACIÓN EN el continente asiático amenaza el beso de dos amantes en Colombia.

SE COMPORTA como reo ejemplar, con el propósito de economizarle tobillos ensangrentados al grillete.

SE ENSIMISMA, rayos y centellas resbalan por el rostro inconmovible del verdugo.

HUYEN DE su lecho dinosaurios, cantos de sirenas mientras estudia la urbanidad de Carreño.

SE SIENTÍA misericordioso al donar ropa inservible, juguetes deteriorados, zapatos rotos y el haber cedido su propio cadáver al día de los difuntos.  

CIERTO ESCRITOR, enemigo de la narración fantástica, observa con asombro huellas de la pata sola.

ASESINO, PERSONAJE de cierta obra literaria, acusa a quien escribió el libro como autor intelectual del delito.

EVITA SALIR del pueblo por calles donde se momifica su sombra.

UN HOMBRE rico olfatea polvo del desierto mientras ve pasar un camello por el ojo de una aguja.

ATREVERSE A mirar por un portillo del viento el otro YO, habitante en un mundo paralelo.

LEE VERDADES espantosas en el fondo de la arruga.

SUCEDEN VIDAS cerradas, semejantes a cuando se tocan portones jamás abiertos.

QUIJADAS FANTASMALES burlándose de la higuerilla pulverizada en la carretera.

IMPRIME PLEGARIAS a la luz brillante de la bengala.

EL COYOTE se embriaga con vino mientras el presbítero le ofrece la extremaunción a la uva.

 

 

DETRÁS DE “los trapos sucios se lavan en casa” se esconde el gallo que siglos atrás escuchó a Jesús responder: —Te digo la verdad, Pedro: esta misma noche, antes de que cante el gallo, negarás tres veces que me conoces.

BRIZNA DE pasto irradia su color a masa de agua en el firmamento.

EXAMINA UNA gota de tempestad escrita en el cuento, en seguida recicla entorpecimientos, ruinas y por último encoge sus hombros por el resto de la tormenta.

NO SUSPENDIÓ su impulso de suicidarse porque oportunidades como estas nunca se podían despreciar.

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