Aldemar Giraldo Hoyos
Muchas veces subestimamos a los animales, menospreciamos su comportamiento y creemos que todo su accionar es meramente reflejo; tremendo error, pues los trabajos y experimentos realizados a través del tiempo, especialmente en los últimos cincuenta años, echan por tierra muchas supersticiones y fundamentan la complejidad de la conducta animal. Hoy, numerosos científicos se atreven a afirmar que los mamíferos y aves “piensan”, aseveración que pone a tambalear juicios y criterios, muy arraigados, que lo ponían en duda.
Por creer que estamos en el escaño superior de la biodiversidad hacemos caso omiso de enseñanzas y ejemplos que nos dan esos seres sintientes; los animales aportan emociones básicas para los pequeños de la casa, valores familiares que, en ocasiones, realmente, las propias personas olvidan enseñar, como la empatía, el amor, respeto, responsabilidad, la fidelidad, entre otros.
De la mano de Pascal Pick, uno de los especialistas más reconocidos en cuanto a los orígenes y la evolución del hombre, cito un pie de texto de su libro Animales Enamorados (2008:27): “Los chacales son estrictamente monógamos. La pareja y sus cachorros ocupan un territorio que defienden ferozmente contra los intrusos. Las hembras vigilan que su compañero no sea infiel, dado que necesita su ayuda para criar los cachorros. El macho alberga esas mismas inquietudes, ya que no estaría dispuesto a criar cachorros que no fuesen suyos. Aparte de estos intereses comunes, existe una fidelidad real y verdaderas atenciones entre la hembra y el macho, así como hacia los cachorros, que se quedan con sus padres bastante tiempo para ayudar a cuidar de los más pequeños”. He tomado este ejemplo, teniendo en cuenta que estos animales no gozan de buena fama y son desafortunados en la literatura y la mitología, máxime si se tienen en cuenta sus costumbres y hábitos alimenticios; será el lector, quien, finalmente, juzgue si realmente tienen algo para imitar.
Hay valores representados en algunos animales: el perro es lealtad, la paloma significa armonía, el león nos muestra valor, coraje, liderazgo y justicia; el gato simboliza libertad, independencia y autonomía; el jaguar, la inteligencia y la fuerza.
¿Cuántos de nosotros quisiéramos integrar el sentido del respeto y la humildad con la fuerza y el poder, como lo hacen los elefantes? Es hora de hacer un alto en nuestro “deambular” por el mundo y reconocer lo que perdemos al desechar las lecciones de vida que nos dan los animales. Como decía mi abuela: “Cuanto más conozco a los hombres, más quiero a mi perro"