Nelson Sabogal Vásquez

25 junio 2024 12:52 am

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Por Manuel Gómez Sabogal

Fue por allá en el año de 1975, cuando Nelson, quien laboraba en Radio Ciudad Milagro, me llamó para que trabajara con él en deportes. Todo, porque en septiembre se realizarían los juegos nacionales universitarios en la Universidad del Quindío.

Así sucedió, pues durante todo ese año, yo había protestado porque se iban a realizar dichos juegos y no había presupuesto para inversiones en la institución. Sin embargo, la locución me llamaba la atención y Nelson creyó en mí.

Nelson me convenció. Conocí a los propietarios de Radio Ciudad Milagro, los hermanos Castro López. Hablamos y después de ires y venires, al iniciar los juegos, allí estuve acompañando a Nelson.

Recuerdo anécdotas geniales como cuando me envió a trasmitir atletismo y luego me dijo que fuera a transmitir natación. Pues estaban en 100 metros libres y me preguntó desde cabina: “Manuel, cómo va la natación en el club campestre”. Le contesté: “Nelson, muy bien. Ahora comienzan los 100 metros planos…”. “¿Qué qué?” Y la risa no me dejó seguir. Nelson se burló muchas veces de lo que escuchó en esa ocasión.

Después, me pidió que lo acompañara al estadio San José a la transmisión de un partido. Yo debía llevar las estadísticas de los partidos. Me daba cambio para decir cuántos tiros de esquina, tiempo transcurrido, saques de banda, cambios de jugadores y otros detalles del juego.

En uno de los cambios, estaba descuidado cuando me preguntó: “Manuel, tiros de esquina al momento”. Y le respondí: “No recuerdo”, pues estaba embelesado viendo el partido y se me había olvidado la tarea.

Más adelante, gracias a Nelson, estuve acompañando a Uriel Ríos Tamayo en un programa de una hora de 1 a 2 de la tarde. Hablábamos del Atlético Quindío, sus jugadores y otros deportes.

Conocer a Nelson fue genial. Charlábamos mucho. Años después, gracias a Robinson Castañeda, tuvimos la oportunidad de charlar con él al calor de un café. Fueron más de 30 minutos geniales y llenos de alegría, sonrisas y cuentos.

Traigo a colación el bonus track que grabó Robinson, después de haber finalizado la charla al calor de un café:

– “Y usted es primo hermano de Martha Moreno Sabogal y de Manuel Anibal Moreno Sabogal, por qué no es primo mío Interrumpo: – “Ah, yo no sé”... continúa…- si ellos son los dos primos más lindos y más quéridos que tenía papá”.

-“Yo lo que sé es que todo mundo me dice – ¿usted que es de Nelson Sabogal Vásquez? y yo, – amigo.-  ¿Son familia? – No, todavía no sabemos.

-¿Pero sabes qué dice Robinson? Que siquiera no soy primo tuyo.

-“Dejémoslo así, dejémoslo así”

Momentos geniales, agradables con un gran amigo, excelente persona, excepcional periodista.

Cuando yo era Director de Comunicaciones en la Universidad La Gran Colombia, en ocasiones, Nelson arrimaba y charlábamos un rato mientras salía Rosita de clase.

Hablábamos cosas sencillas, simples de la vida y rememorábamos momentos de la época en Radio Ciudad Milagro. O tocábamos el tema de la familia Sabogal.  El tema era interesante, pues reconocíamos nombres, lugares de llegada de los Sabogal desde Cundinamarca a Calarcá y de allí a Sevilla y otros pueblos. Hablábamos de Manuel María, Emilia y todos los demás.

Nelson Sabogal Vásquez, gracias por tanto y por todo.

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