Abuelo, todavía puedes aprender, aunque estés viejito

27 mayo 2024 11:41 pm

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Manuel Gómez Sabogal

Hablar de “Isabella y el abuelo” se volvió costumbre. Sacar a relucir sus frases y ponerlas en un texto, también.

Lo dicho, sigo siendo el objeto de burlas de Isabella, así ya esté grande. Aprovecha cualquier fallita para decir algo que inmediatamente me pone a escribir.

Este texto no se encuentra en el libro.

Cuando hemos ido al centro, le gusta que guardemos el carro en un parqueadero que le queda cerca a lo que ella quiere. Por supuesto, encontramos uno que es pequeño y, además, estrecho.

Esa mañana, al llegar al parqueadero, solo había cupo para un carro. Aunque le dije que buscáramos otro más amplio y donde hubiese más espacio, ella me dijo que no. Que ahí cabía. Debía cuadrarlo.

Pues bien, el señor encargado empezó a ayudarme. Poco a poco, pasaba el tiempo y nada que podía hacerlo. Paciencia al dar reversa, volver al lado, buscar el mejor perfil para cuadrar el vehículo.

Isabella, tranquila, despreocupada y esperanzada en que yo cuadrara el vehículo. Afortunadamente, no sudé, ni me estresé.

La paciencia pudo más y después de un buen tiempo, logré que el vehículo quedara bien y sin problema.

Al salir del carro, el señor del parqueadero me dijo: “aprende porque aprende” y como si ella siguiera esas palabras, dijo: “abuelo, todavía puedes aprender, aunque estés viejito”.

Hacía rato no sentía a la Isabella de niña. A mi nieta que siempre fue la encargada de hacerme ver así ante los demás. Reconocí a esa Isabella.

Ya está grande, terminó bachillerato y se prepara para la universidad. Quiso venir a pasar sus vacaciones acá, antes de entrar al college. Estuvo tres meses acá.

Lo que siempre me dijo en esos días fue “abuelo, te amo”, “abuelo, te quiero mucho”, “no te olvides que debemos ir a Salento y a El Roble”. Son sus únicos deseos. Por lo demás, es feliz cuando salimos o cuando sale con el tío Manuel Alejandro.

En esos días, estuvo con la abuela y lo que hizo fue traer ropa nueva. Ya me dijo que en cuando vuelva debemos ir los dos, porque “necesita” más ropa y esa es la palabra clave: “necesito”.

Sus abuelos paternos la consienten también. Estuvo con ellos en la finca varios fines de semana.

Las visitas a los tíos están aplazadas, pero les llegará el momento.

Lo importante es que Isabella no ha dejado de ser Isabella a pesar de estar más grande y aunque siempre me diga “estás muy cucho, abuelito”.

Igual, es un gran amor de nieta. 

“La risa de una nieta es la mejor medicina”.

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