Pedir la devolución del Tesoro Quimbaya es un despropósito: Academia Colombiana de Historia

22 mayo 2024 10:41 pm

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La Academia Colombiana de Historia —ACH—consideró como un despropósito la solicitud de Colombia a España de devolución del Tesoro Quimbaya, o Colección Filandia, como lo llama la institución más representativa de la historia de Colombia. Esa posición la explica la ACH indicando que la estadía de la Colección Filandia en España no corresponde al saqueo, sino a una donación que hizo el gobierno de Colombia como un pago representativo del país a los buenos oficios de España en el conflicto limítrofe de la nación con Venezuela, a finales del siglo XIX

La postura de la ACH está contenida en el último número del Boletín de Historia y Antigüedades de la Academia, donde se hace un recuento general del Tesoro, su ubicación en Filandia en 1890, su tránsito del mismo hacia Pereira, Manizales y Bogotá y la compra de este por parte del gobierno de Carlos Holguín Mallarino con destino a un regalo a la reina de España como agradecimiento por sus oficios en el laudo limítrofe con Venezuela.

Al final del extenso documento, la ACH conceptúa sobre la petición de los ministerios de Exteriores y Cultura de Colombia al gobierno español para que devuelva la Colección Filandia. EL QUINDIANO presenta la parte sustancial del documento, donde la ACH se opone a la petición del gobierno colombiano al español de devolver esta colección de piezas de oro halladas en dos tumbas en el municipio de Filandia.

El documento

Esto es lo que dice al final, como conclusión el documento en mención:

“Desde los tiempos en que el doctor Belisario Betancur ejerció las funciones de embajador colombiano ante el Reino de España, se echó a andar un despropósito: pedir al Gobierno de España la devolución del Tesoro Quimbaya. Este despropósito, que recientemente ha sido apoyado por la Dirección de Asuntos / Culturales de la Cancillería, se funda en experiencias históricas de otras naciones, distintas en esencia a la experiencia colombiana con la Colección Filandia”.

Devoluciones producto del despojo

“El gobierno de Grecia ha invertido muchos esfuerzos para conseguir la devolución de los mármoles del Partenón que se encuentran en el Museo Británico, y también el gobierno de Egipto lo ha hecho para obtener la devolución del busto de Nefertítí que se encuentra en Alemania. Pero se trata de experiencias de despojo violento por potencias militares, fruto de invasiones de sus territorios en el pasado, a las que se ha aplicado el concepto de descolonización”.

Caso de Tesoro Quimbaya, una donación

“El caso de la Colección Fílandia, como se ha mostrado, no es un ejemplo de despojo durante una incursión militar de otra nación armada, sino una manera cortés de saldar una posible deuda con el Gobierno de España por sus servicios diplomáticos. En nuestros días, una reciente legislación ha prohibido el tráfico de las piezas prehispánicas y de los bienes culturales que han sido declarados patrimonio cultural de la nación colombiana. Como se corresponde con una reciente innovación conceptual procedente de las orientaciones de la UNESCQ, es un anacronismo histórico juzgar las decisiones y acciones de los hombres del siglo XIX con estos criterios recientes. En vez de seguir lamentando los trabajos de guaquería que en el pasado hicieron emprendedores en las montañas del Quindío, para llenar los museos de objetos arqueológicos, ¿no sería más productivo que la Subdirección de Patrimonio del ICANH, el Museo de América y los arqueólogos colombianos regresaran a hacer nuevas exploraciones arqueológicas en La Soledad (municipio de Quimbaya) para traer a la luz pública las colecciones arqueológicas que siguen sin exhumar?”

Un reclamo emocional

“Finalmente, hay que hacer notar el aspecto emocional que se liga al reclamo de retorno de la Colección Filandia. Los sentimientos nacionalistas, patrimoníalistas y étnicos han alentado esta reclamación, y así fue como una acción popular constitucional forzó la sentencia de la Corte Constitucional que compromete la acción de dos ministerios con la reclamación. En los debates dados afloran las descalificaciones ad hominen contra quienes se atreven a contradecir las pretensiones emocionales, que en nada alteran la postura de quienes custodian la colección en Madrid, o del Gobierno español. Pero en política internacional sobran los argumentos emocionales, fuente de guerras y conflictos”.

La Colección Filandia y la postura de la Academia Colombiana de Historia

“Una vez que el Gobierno de Colombia compró la Colección Filandia que era de propiedad del señor Domingo Álvarez, usando como intermediario al señor Fabio Lozano Torríjos, proyectó un trabajo complementario al asignado, que era destinada al Gobierno de España. Se trataba de hacer dos copias de todas las piezas en yeso, dándoles una capa de dorado fino en su superficie. Una copia iría al Museo Nacional, y la otra al presidente Carlos Holguín. Este trabajo se complementó con la escritura manuscrita de dos catálogos detallados de todas las piezas: uno para la reina regente de España, Y otro para el presidente. Aunque se proyectó adjudicar estos contratos a especialistas particulares, no hay noticias respecto de su ejecución efectiva”.

“Recientemente, un académico del Quindío ha vuelto a proponer la duplicación de la Colección Filandia que se custodia en el Museo de América, para su exhibición en los museos colombianos. No obstante, los museógrafos actuales no son partidarios de exhibir copias de piezas en sus espacios museográficos. La Academia Colombiana de Historia, como órgano consultivo del Gobierno Nacional, tiene que preservar siempre -por sus propios estatutos- su independencia de criterio profesional, poniendo siempre distancia relativa respecto de las ideologías políticas y de las argumentaciones emocionales. En el caso que ha sido examinado, la postura prudente, que no compromete a todos los miembros de la ACH. se resume en las siguientes acciones:

• Hablar de la Colección Filandia, no de un supuesto Tesoro Quimbaya, para no tener que asumir el vocabulario de los guaqueros y comerciantes de piezas arqueológicas. Las investigaciones realizadas en el Laboratorio de Microscopía Electrónica y Microanálisis del Instituto de Historia del Consejo Superior de Investigaciones Científicas mostraron que una parte de las piezas -aleaciones de oro, plata y cobre contenían fragmentos y cenizas de cráneo y huesos humanos. lo cual obliga a hablar de urnas funerarias y de poporos, objetos ligados a rituales de grupos prehispánicos, con lo cual las ideas de tesoro o de arte son anacronismos en este asunto.

• Respetar la decisión del Consejo de ministros que en 1891, por consejo de Marco Fidel Suárez, adquirió lo que quedaba de la Colección Filandia con el propósito de saldar una deuda con el Gobierno de España -de una manera cortés y decorosa- por sus gastos en el laudo arbitral del diferendo limítrofe con Venezuela. Aunque existen muchas dudas sobre esta intención, es lo que quedó consignado en el acta de la reunión del Consejo de ministros, que es lo que tenemos en el acervo documental. La propuesta fue presentada por Marco Fidel Suárez, dada su condición de subsecretario de Relaciones Exteriores, y todo el Consejo la aprobó, dejando a salvo cualquier intención oculta que eventualmente pudiera haber tenido el presidente Carlos Holguín. La ACH no está en condiciones documentales para controvertir esta decisión del Consejo de ministros de 1891, y menos aún con argumentos anacrónicos.

• No respaldar la propuesta de copiar las piezas de la Colección Filandia para su exhibición en algún museo.

• Convocar al ICANH y a los departamentos de antropología de las universidades colombianas a formular programas de investigación conjuntos, con el Museo de América y el CSIC, para documentar profesionalmente la Colección Fílandía, con el propósito de divulgarla en ambos países y buscar intercambios científicos productivos para las dos partes. Los exámenes de rayos x y espectrometría de masas con aceleradores para datación radiocarbónica fueron posibles porque las piezas se encuentran bajo la custodia del Museo de América.

• Dado que en todas las ocasiones en que se han adelantado consultas, todas las instituciones españolas han manifestado, consistentemente, su negativa a devolver la Colección Fílandia, es más viable recomendar a los dos ministerios designados por la Corte Constitucional para la recuperación de la Colección Filandia que avancen en la exploración de la posibilidad de adelantar nuevas prospecciones arqueológicas en las cercanías de La Soledad (Quindío), conjuntamente organizadas por el ICANH, el Museo de América y el CSIC, para recuperar nuevo material arqueológico que permita, en ellargo plazo, establecer custodias temporales en museos colombianos, de suerte que eventualmente pueda llegar a ser vista alguna vez en el país por un amplio público”.

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