La principal limitante del Quindío en materia sanitaria de las ganaderías, es la presencia de hemoparásitos que ya están causando estragos en la zona de la cordillera y en el Valle de Cocora, en donde el cambio climático ha propiciado la presencia de garrapatas.
Unas cien cabezas de ganado, pertenecientes a especies élite, -animales muy especiales y costosos-, han muerto en lo corrido del año en el municipio de Salento, como consecuencia del aumento de la temperatura, lo que propicia la aparición de Anaplasma y Babesia, cuyo ciclo no era factible en climas fríos y ahora hacen presencia en ganaderías de Salento por el cambio climático, que ha aumentado la temperatura facilitando la evolución de garrapatas que antes no estaban en el sector.
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Las pérdidas en el Valle de Cocora superan los 500 millones de pesos, dijo Jorge Tejada, director del Comité de Ganaderos del Quindío, quien señaló que por lo tanto, el mayor desafío para los ganaderos es prevenir, controlar y manejar los hemoparásitos.