Rubén Darío y Andrés Bello: discurso del quindiano Alister Ramírez al ingresar a la Academia Norteamericana de la Lengua Española

16 abril 2018 11:00 pm

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El escritor y profesor colombiano Alister Ramírez Márquez destacó la influencia diversa del romanticismo en la obra de Rubén Darío y Andrés Bello en un magistral discurso de ingreso a la Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE) como miembro de número.

“Tanto Andrés Bello como Rubén Darío son dos figuras fundamentales para comprender el proceso de evolución y fundamentación de las letras en Latinoamérica … Mientras que Bello se establece en Santiago y culmina su gran obra ensayística de investigación sobre algunos aspectos de la lengua, la traducción del código francés, artículos periodísticos, entre otros, para Darío, Valparaíso y la capital chilena son un lugar de transición para seguir sus continuos viajes por Europa y las Américas”, afirmó el flamante académico.

“Ambos son poetas que aprendieron a la perfección el manejo de la forma: Bello correspondiente a una formación clasicista, con profundos conocimientos del latín y la cultura greco-romana; Darío aprendió a la perfección las formas de los poetas franceses de finales del siglo XIX. El mismo Valera, por ejemplo, lo alabó y le impresionó la obra de un hispanoamericano que nunca había visitado hasta ese momento a París”, agregó Ramírez Márquez, en el acto realizado el 13 de abril en el Centro Rey Juan Carlos I de la New York University.

Con la presencia de Margarita Gaitán, en representación del Consulado de Colombia, una nutrida concurrencia se dio cita en el centro universitario para escuchar el discurso titulado “Antecedentes del Romanticismo en la obra de Rubén Darío: Legado romántico de Don Andrés Bello”. El director de la ANLE, Gerardo Piña-Rosales, abrió el acto y el académico dominicano Porfirio Rodríguez hizo la presentación del nuevo numerario. La contestación tradicional estuvo a cargo de Eduardo Lolo, miembro de la Directiva de la Academia Norteamericana.

“El primer contacto de Darío con Valparaíso y Santiago representó la bienvenida al mundo moderno porque hasta su primera etapa de la adolescencia en Managua recibió una formación libresca romántica y él no había tenido la oportunidad de experimentar ni ver por cuenta propia la riqueza y la influencia cultural europea en Hispanoamérica”, agregó Ramírez Márquez. “Su viaje a Chile –dijo– le permitió acceder a las lecturas de los autores franceses más recientes, a ver y ser partícipe indirectamente de los excesos de la nueva burguesía chilena. Su afrancesamiento mental y lingüístico lo llevó a experimentar y a revitalizar la lengua española, y sobre todo a desarrollar su propia voz”.

En su contestación al discurso del profesor del Manhattan Co. College, de la City Universiy of New York, el conocido hispanista Eduardo Lolo afirmó que “Hizo muy bien nuestro académico de estreno en demostrar la presencia de Bello en Darío, salvados ambos de soledades de tiempo. Mucho aprendimos de su disertación. Pero creo que lo más importante fue el recordarnos que, como intelectuales hispanos, todos nosotros somos también, talentos aparte, un poco Andrés Bello por tener algo, aunque sea mínimo, de Rubén Darío. ‘¿Quién que es, no es romántico?’. Y yo me pregunto: ¿Quién que es, no ha sido, también, antes de ser?”, concluyó Lolo.

En su presentación, Porfirio Rodríguez sostuvo que Ramírez Márquez “hereda la voz de Netzahualcóyotl y se entrona como hijo de la América hispana; y en una paráfrasis de la advertencia que le hizo Rubén Darío en su poema a Roosevelt, es Ramírez Márquez un cachorro suelto ‘del León Español’. Démosle la bienvenida a Alister Ramírez Márquez a nuestra gran familia de la ANLE”, concluyó. Luego de los discursos, el director Gerardo-Piña Rosales le entregó al nuevo académico su diploma de miembro numerario y le impuso la medalla de la institución.

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