Por Jorge Torres Bedoya
Hablar de Don Beto en el fútbol aficionado del departamento del Quindío es hablar de enseñanza, vocación, entrega y devoción con el ánimo de formar jugadores, pero para cumplir este objetivo debían primero pasar la asignatura de ser buenas personas.
“Primero la casa, segundo el estudio y tercero el fútbol”, filosofía que este maestro inculcaba a los futuros jugadores profesionales y que estaban inscritos en el Club Deportivo Racing de Armenia.
Dedicó más de 60 años a enseñarles a los niños y jóvenes a cabecear, parar de pecho, pegarle con la pierna contraria a la que habitualmente manejaban y hasta abrir los codos para proteger el balón.
Edelberto Muñoz, o mejor “Don Beto”, logró sembrar una semilla en jóvenes del departamento del Quindío que hoy reconocen sus enseñanzas y agradecen porque los ayudó a ser personas de bien.
Jugadores que llegaron a la liga profesional en Colombia como Rubén Darío Hernández ‘Rubencho’ o el ‘muchacho de la carrera alegre’; Rubén Darío Yepes, Edelberto ‘Beto’ Gonzales, Aurelio ‘Flaco’ Jaramillo, Franklin Saldarriaga, solo por mencionar unos cuantos hacen parte de esa camada que se caracterizaron por ser lo que Don Beto quería: excelentes jugadores, pero primero excelentes personas.
Don Beto está cumpliendo 90 años y la vida lo está premiando con una mente lúcida y una buena salud, seguramente por la labor que durante más de 6 décadas desarrolló con jóvenes del departamento del Quindío y que pasaron por el Club Deportivo Racing.