Aldemar Giraldo Hoyos
Tremendo hueco ha ocasionado la gestión gubernamental de Duque en las aspiraciones del Centro Democrático; para muchos uribistas de cepa no ha habido partido de gobierno y las ejecutorias del actual presidente son un desastre, tanto en el contexto interno, como en el internacional; tampoco ha recibido verdadero apoyo de sus copartidarios, a pesar de conocerse su inexperiencia como gobernante; muy poco se le consulta o se le invita, pues donde manda capitán no manda marinero.
Don Iván cuenta las horas para entregar el encargo que le hiciera don Álvaro; no dio la medida y puso las velas para el entierro del Centro Democrático; mira a través de su ventana a ver si entiende las señas que le hacen los amigos del Norte para tomar decisiones, ahora que Venezuela es mirado con mucho interés debido a la guerra de Rusia (invasión) contra Ucrania; no es raro que abra la frontera de su vecino para congraciarse con Mr. Biden y terminar su mandato como un verdadero alfil de los Estados Unidos.
Después de ver los resultados de las votaciones para Congreso, Uribe se declaró responsable de la hecatombe y propuso recontar los votos, hecho que puso a recular al Registrador; este llevó la iniciativa al Consejo Electoral, pero los representantes de los partidos le hicieron ver que una acción de esa naturaleza no tenía sustento jurídico y causaba más daño que beneficio.
Para Don Álvaro, las elecciones son limpias cuando su partido gana y arrasa, pero son cubiertas por un manto de duda cuando encuentra la derrota; se olvida del refrán: ”No hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista”. En este momento, da libertad a sus seguidores para apoyar a Gutiérrez, Fajardo o a Hernández; desde un principio se sabía que su candidato era Gutiérrez y que poco le importaba la candidatura de Zuluaga, su escudero en muchas lides y con grandes deseos de ser presidente. Como será la crisis al interior del Centro Democrático, que su candidato presidencial tuvo que “sacar la nalga” antes de la primera vuelta y anunció su apoyo al ganador del Equipo Colombia, su amigo Fico.
El palo no está para cucharas; no quisiera estar en la reunión a la cual citó Uribe; qué miedo escuchar los gritos de Paloma, resistir los empujones de la Cabal, la mala cara de Álvaro y los gruñidos de Macías, después de caer al cuarto puesto de los partidos más votados, por debajo del Pacto Histórico, el Partido Conservador y el Partido Liberal. Es claro que don Oscar Iván ya quemó los últimos cartuchos y debe abandonar todas sus aspiraciones presidenciales; es justo que le dedique tiempo a sus nietos y a las propiedades.
En resumen, el partido que puso presidente, hace cuatro años, está en crisis; esto se puede concluir al ver el desplome en las legislativas y la falta de un candidato a la presidencia. Como decía mi abuelo Hubbard “Un fracasado es un hombre que ha cometido un error, pero que no es capaz de convertirlo en experiencia”.