Gilberto Zaraza Arcila
Dos nuevos hechos confirman la desinstitucionalización y la destrucción de la democracia. El presidente y el comandante del Ejército violan flagrantemente el artículo 127 de la constitución y el art 422 del código penal que les impide participar en política. Y el militar, además viola el artículo 219 de la c.n. que le impide ser deliberante.
En las democracias, la constitución y las leyes se respetan y se cumplen. Hay funcionarios que las hacen cumplir y sancionan a quienes las violen. En Colombia por el contrario desde el presidente para abajo, están dedicados a violarlas, las convirtieron en papel higiénico. Como concentró todos los poderes, se dedicó con soberbia a abusar del poder con total impunidad. Porque el Congreso, los organismos de control y electorales, la fiscalía y la justicia son de bolsillo, que actúan de cómplices de la ilegalidad y el entierro de la democracia.
El ilegitimo presidente -gracias a un monumental fraude electoral pagado por el narcotraficante José el “Ñeñe” Hernández-, de manera abierta y descarada actúa como el gran jefe de debate de Federico Gutiérrez el candidato de la extrema derecha, del uribismo. Antes que su candidato, sale a refutar y a descalificar cualquier propuesta o acción del candidato Gustavo Petro. Para favorecer a los partidos de la coalición de gobierno y hacer elegir congresistas que apoyan su candidato, hizo aprobar inconstitucionalmente la suspensión de la ley de garantías electorales. Esto le permitió aceitar con 52 billones de pesos en contratación estatal las maquinarias clientelistas con la compra de votos. Ahora, a un mes de elecciones, haciendo populismo, anuncia el aumento del programa asistencialista denominado ingreso solidario, para conseguir respaldos a su candidato.
Con la multimillonaria pauta publicitaria puso a todos los medios de publicidad y entretenimiento a desinformar, calumniar, atacar, hacer montajes y meter miedo contra Gustavo Petro. Como si fuera poco politizó las Fuerzas Armadas, al respaldar la intervención en política del comandante del Ejército.
Siguiendo su mal ejemplo y aupados por el parcializado proceder del mandatario, la Procuradora, el Fiscal, el Contralor, La Federación Nacional de Municipios y los Gobernadores, con sus declaraciones también se convierten en jefes de debate del candidato del establecimiento, Esto solo pasa en las dictaduras. De cual democracia y libertades se ufanan?
Siguiendo la línea de mando y el mal ejemplo, el energúmeno general Zapateiro, de manera agresiva y amenazante responde una opinión del candidato de la oposición. Con su actitud beligerante y deliberante, tácitamente incurre en sublevación e insubordinación al actual gobierno y al que se posesiona en cerca de 3 meses. Está anunciando un golpe de Estado? En cualquier país democrático habría sido destituido del cargo.
El indigno general Zapateiro no puede exigir respeto a las Fuerzas Armadas, cuando la cúpula misma la auto irrespetado con sus indecorosas actuaciones. Los 6.402 asesinatos de campesinos inocentes y presentados como guerrilleros muertos en combate., reconocidos por la JEP y confesados por los militares autores de las ejecuciones extrajudiciales. Las alianzas ilícitas con el narcotráfico y el paramilitarismo denunciadas por la revista Semana, en las que se demuestra que actuaban de consuno con Los Cataño, Mancuso, la Oficina de Envigado y el Clan del Golfo, que tenía varios generales en su nómina, entre ellos a Mario Montoya y Leonardo Barrero. Las vergonzosas fotos de varios generales con el mafioso Ñeñe Hernández, a quien transportaban en helicópteros militares.
Las graves denuncias de Daniel Coronel sobre corrupción en el manejo de los gastos reservados de la inteligencia militar, operaciones de narcotráfico, lavado de dinero, cobro de recompensas, soportes falsos, soborno a funcionarios, etc., que involucran al coronel Mario Sarmiento exjefe de inteligencia y a otros oficiales.
El asesinato sistemático de líderes sociales, desmovilizados y defensores de derechos humanos a quien el expresidiario Uribe considera terroristas. Las masacres de estudiantes y jóvenes. La reciente masacre de 11 civiles en el Putumayo. Todas estas acciones criminales, demuestran que convirtieron las Fuerzas Armadas en un CD concierto para delinquir.
Pero después de estas repudiables acciones, el gobierno y la “gente de bien” salen a aplaudirlos, a declararlos héroes de la patria. No es héroe quien asesina campesinos y líderes sociales, no es héroe quien masacra y deja sin ojos estudiantes. No es héroe quien se abraza con narcotraficantes, no es héroe quien se alía con paramilitares para sembrar terror en los campos.
Las Fuerzas Armadas requieren una reforma profunda para sacarlas del delito y encausarlas por la legalidad, el cumplimiento de la constitución, la defensa de la vida y los bienes de los colombianos, la defensa de los derechos humanos y la garantía de seguridad en todo el territorio.
El presidente que cínicamente le exige al candidato Petro que renuncie al senado para hacer política, cuando no existe ninguna inhabilidad; debería renunciar a la presidencia porque el sí está impedido para intervenir en política. Lo mismo debiera hacer el desvergonzado general Zapateiro.
El Jefe de Estado que tiene la obligación de respetar la independencia y el equilibrio de poderes, que debe respetar la constitución y las leyes que juro cumplir, que debe dar garantías de imparcialidad en un certamen electoral, está haciendo todo lo contrario. Es obvio, no se le puede exigir integridad a quien no la tiene.