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IRONÍAS

7 mayo 2022 5:16 pm
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Por: Guillermo Salazar Jiménez

 

Aquel 12 de abril de 2022, se abotonó el saco y alisó la corbata, miró el reloj y acomodó el micrófono para hablar ante el Consejo de Seguridad de la ONU, convencido que la mejor decisión fue no permitir que los representantes de las víctimas ingresaran a contradecir sus afirmaciones. Rusbel Caminante continuó con sus impresiones, mientras el presidente Duque defendía su “paz con legalidad” que truncó, durante su gobierno, la esencia de los acuerdos firmados con las FARC. Comprendió que el presidente utilizó palabras para tratar de explicar lo contrario de lo que ocurrió en realidad con sus decisiones e intereses.

Muy claro y contundente, dijo aquel amigo, el presidente Duque defendió la paz, pero sin impunidad. Rusbel Caminante respondió que irónicamente el presidente Duque, de tanto repetir lo que le ordenaron hacer con el acuerdo, logró convencerse que aquel discurso decía verdades sobre la guerra y la violencia. Con razón Borges afirmó: “Lo que más admiro en los demás es la ironía, la capacidad de verse desde lejos y no tomarse en serio”.

Varios de los representantes no creyeron lo que nuestro presidente afirmaba, acompañado de estadísticas inciertas, afirmó Rusbel Caminante, la ironía con la cual habló caló en el representante de Rusia, quién le replicó con igual dosis de ironía, porque mientras lo invitaba a aplicar medidas de ética y moral en su informe, Rusia bombardeaba a Ucrania. Imaginó que Duque le respondió con Bob Marley: “Soy responsable de lo que digo, no de que lo entiendas”. Su ironía sobrepasó los límites de la sensatez, ocultar la verdad sobre los asesinatos de campesinos, líderes sociales, indígenas y estudiantes colombianos, lo hizo aparecer como una persona tan falsa que ya no es consciente de pensar justamente lo contrario de lo que dijo.

“La ironía es la última posibilidad que le queda a la razón para no sucumbir ante la realidad, lo leyó Rusbel Caminante y pensó que al final el presidente Duque hizo el ridículo. Lo mejor que le pudo ocurrir fue la réplica del representante ruso, porque quizás quedó en el ambiente del recinto que, si este condenaba a nuestro presidente, a pesar de los muertos en Ucrania, varias de las afirmaciones, certificadas en su discurso, resultaron ciertas. Es probable que decidiera utilizar la ironía como arma contra su falta de sinceridad para entenderse como líder y apóstol de la paz, pero a la ONU llegaron otros informes que mostraron la realidad de asesinatos y “falsos positivos. Le recordó que “Tenía la conciencia limpia; no la usaba nunca”, del poeta y escritor polaco Stanislaw Jerzy Lec.

Rusbel Caminante afirmó que los asesinatos de excombatientes y de líderes sociales no cesan en este gobierno y que las cifras del último discurso de Duque como presidente, mostraron su disposición de acrecentar la violencia. Porque “hacer trizas” el acuerdo por la paz hizo realidad aquel discurso, sin sonrojarse ante la vergüenza de los miles de muertos, desplazamientos y miseria. Si, estimado Vila-Matas, “Después de todo, ironizar es ausentarse”.

 

 

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