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El país la tiene clara

31 mayo 2022 5:55 pm
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Por Álvaro Mejía Mejía

En mis escritos he advertido del peligro que se cierne para el país, si llega a triunfar el candidato de la extrema izquierda, el señor Petro. Curiosamente, en ninguno de los artículos manifesté mi preferencia por alguno de los candidatos que se disputaban la posibilidad de pasar a una segunda vuelta o, eventualmente, de obtener el triunfo en la primera.

Lo anterior, denota que la preocupación no es por buscar la mejor opción entre un abanico de aspirantes, porque la presencia de Petro nos pone en un dilema cerrado. Por una parte, la opción socialista que él propone, basada en una economía planificada y centralizada, con estatización de los servicios públicos, subsidios desbordados, recorte de libertades individuales, proteccionismo a ultranza, nacionalismo, lucha de clases. Frente a otra que aboga por realizar cambios, pero sin acabar con el sistema de libre mercado, libertades, libre iniciativa, capitalismo, democracia liberal.  

¿Hasta dónde sería capaz de llegar Petro en un sistema presidencialista como el nuestro? No lo sabemos a ciencia cierta, aunque lo intuimos de sus intervenciones públicas, las que, además, suele cambiar, para camuflar su auténtico pensamiento. No se nos puede pasar por alto que Petro fue militante del M-19, una guerrilla que propugnaba por ideales tergiversados bolivarianos, guevaristas, nacionalistas, camilistas, los que defendió a sangre y fuego, entre los años 1974 a 1991.

Esa visión antioligárquica y revolucionaria, hoy la presentan como progresista, pluralista, multicolor, democrática, todos estos, son simples términos que utilizan los izquierdistas extremos para ocultar su verdadero propósito, que no es otro que el de llevarnos a la llamada “dictadura del proletariado”, en la que ellos han creído y creen firmemente, aunque entienden que eso no será tan fácil en Colombia. Por eso, dicen sin ambages, que van a requerir gobernar por lo menos durante 20 años, tiempo suficiente para contar con multitudes de pobres totalmente dependientes de los subsidios. Requieran de hordas armadas, organizadas y en actitud de defensa frente a la oligarquía y la burguesía, según sus propios términos. En ese tiempo, el régimen contaría con una nueva generación educada y adoctrinada, según sus postulados. 

En mi criterio, la mejor opción era Fico Gutiérrez, un candidato vital, sencillo, pragmático, a quien, sin embargo, le faltaba solidez y estructura. Sin embargo, si este hubiese pasado a la segunda vuelta, con seguridad habría sido derrotado estruendosamente. Hasta el mismo Rodolfo, seguramente, habría votado por la opción de Petro.

Este es un momento histórico de indignación y hastío generalizado. La gente se cansó de los politiqueros y los corruptos. La situación social del país es dramática y, aunque esta no se le puede atribuir al presidente, ya el veredicto ha sido dictado. No importaba si es justo o injusto. Duque y Uribe son los responsables de la hecatombe. Eso fue lo que vendieron sus enemigos y la gente lo compro.

Junto a Fico se resguardaron las viejas estructuras y los clanes políticos. Qué oportunidad para derrotarlos de un solo tajo. El resultado fue inevitable, esas maquinarias se cayeron como un castillo de naipes.  

Por el otro lado, el de la extrema izquierda, ya no solo era el peligro de un eventual gobierno de Petro. Este también cayó en los males de la derecha. Se rodeo de malandros. Trataba de conseguir apoyos a cualquier costo, le rogaba a Gaviria, buscaba a Hernández, se le arrodillaba al Papa, a pesar de ser ateo, hacía pactos en las cárceles, recibía politiqueros. Al final ganó para perder, o nació para morir. Llevaba, como dicen los marxistas, en sus entrañas el germen de su destrucción.

Fajardo armó una coalición de peleas permanentes. Nunca se pusieron de acuerdo. Al final, su tibieza y la desunión los llevó a una derrota estruendosa.

Pero, había un gallo tapado. Nunca cambió el discurso. Supo comunicar su mensaje con claridad y simpleza, y este coincidió con el momento histórico y el hastío popular. Ahora, las matemáticas no mienten, sus 6 millones frente a los 8 millones y medio de Petro marcan su triunfo.

Los 5 millones que acompañaron a Fico son antipetristas, una buena parte de los votos de Fajardo, los 300 mil de Colombia Justa y Libres y los 50 mil de Salvación Nacional. Petro, a lo suma podrá recoger 500 votos nuevos, y eso.

Petro jugó sucio con Fajardo. La senadora electa Isabel Zuleta, de la coalición izquierdista Pacto Histórico, dijo en una reunión: A Fajardo lo quemamos. Fue una tarea dura en Procuraduría, en Contraloría, fue una tarea dura y de demostrar que ese tipo no puede estar en la Presidencia". Agregó: Ahora haremos lo mismo con Federico “Fico” Gutiérrez, candidato de la coalición de derecha Equipo por Colombia. En el último debate Fajardo, señalando a Petro, dijo que ese señor le había hecho daño durante 2 años.

Pero Petro no aprende, porque él es, como se dice en la tauromaquia, de mala leche. En el discurso de victoria de la primera vuelta le dijo a Rodolfo que era machista, explotador, corrupto. Eso fue lo que aprendió en la guerrilla, donde todas las horas son para pensar cómo se hace daño. Pero el país solo, sin guías de ninguna naturaleza, la tiene clara.   

  

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