Carlos Alberto Agudelo Arcila
El vaso de agua nunca se evapora en LES VACANCES DE HEGEL. Vida y más vida en La cuerda sensible. La firma del blanco fracciona el entorno. La Alta sociedad oculta su verdadero talante el álter ego tapa con manzana verde el endiosamiento de…
Manzana verde y polvo y crepitar de tonos y tardes de larvas en beige inasequible. Verde de El hijo del hombre resuelve su rostro en la manzana voladora. Rostro imposible de descubrir. Rostro para inventar más allá del verde. Sustantivo el verde desde el rostro encarnado de manzana enigmática. Verde adjetivo transitan abejas y flores y pájaros y cosas temporales. Insólito verde entre resonancias de El Mundo invisible y la lógica melancolía. Manzana verde inmortal de todo y nada. Mitos escarban el antepenúltimo verde junto al árbol donde Newton meditó caídas de ángeles y arcángeles y peñones del cielo atraídos por la ley de gravedad. Manzanas se tornan lluvia hacia el cielo y perpetúan el verde de sí mismas. Llueven hombres en Golconda con sombreros de hongos. Gotas de todas las aguas quedan suspendidas sobre tejados rojos y frente a ventanales blancos. Lluvia de abrigos negros soportan La condición humana. Los amantes no pierden de vista Los valores personales La invención colectiva El castillo de los Pirineos La traición de las imágenes La caja de Pandora “evocan el misterio y la locura para desafiar la percepción”. Verde cotidiano en el bombín y trajes de moda. Se tapan fisonomías con verdes anochecidos. Héroes anónimos invaden pulpas del verde llevan en sus manos flores y paños húmedos para dar el espaldarazo a semillas de la Corte celestial. De serpientes verdes está hecho cada cayado de los fantasmas de Magritte. Fantasmas anárquicos. Fantasmas furiosos con armas de niebla. Angustias fantasmales en caballetes de firmamento. Báculos verdes conducen espíritus al abismo. Esferas y listones tropiezan con el devenir espectral mientras el vacío deja ver un hombre con sombrilla cerrada bajo la tormenta pies desnudos camiseta de rayas verdes y otras rayas menos verdes y otras rayas más verdes y pantalones de mezclilla sin rumbo ni conocimiento de dónde se halla el lado concreto de su búsqueda diaria. Los vidrios descansan en marcos de tardes lentas. Goteras del minuto perdido se recobran en cada cubierta de zinc azulino con olor impreciso.
120 verdes de la manzana por descubrirse René. Magritte 120 verdes en lo recóndito de la verde manzana y en la manzana por ingerir y en la manzana de Adán y Eva y en la manzana de los siete mares y en la manzana podrida y en la manzana del polvo y en la manzana sin pintar y en la manzana de Satanás y en la manzana original y en la manzana asustada y en la manzana con rostro de manzana y en el rostro con manzana en sus labios verdes. Manzanas para el verde conveniente.
Flotan ánimas benditas y rosarios de ancianas con manto de misa en la grieta. Emergen sombras aquí y sombras allá y sombras más acá y sombras en el centro del establo de los 120 caballitos de oro con herraduras de marfil. Al lobo en fauces de la abuela se le observa verde como la manzana de Magritte.
La realidad es “Esto no es una pipa”. Imagina el humo el tabaco y la cerilla. La trampa. A todo instante la trampa. Trampas para cazar manzanas verdes. Trampas con piernas y olfato. Trampas sigilosas. Trampas humorísticas. Trampas con una cabeza tapada bajo el brazo extenso como una pesadilla donde decapitan el dueño absoluto de la verdad de nada. La madre se ahoga en el río René acude al velo luego llora más tarde oculta rostros amantes del beso erótico.
El espejo se ve en el ojo ajeno. Espejo y ojo se alejan cogidos de la mano hasta llegar a La llave de los campos la cual sirve para abrir la zona de El banquete de El fin del mundo pronto a ser ejecutado por La ira de los dioses.
Nexos trascendentes convergen en Tiempo pasado. El imperio de la luz viola el pensamiento bajo un éter misterioso. Los compañeros del miedo cargan sobre sus hombros un ataúd elaborado con madera metafísica. Urge eliminar interrogantes caóticos con La lámpara filosófica o con La vista interior de nosotros mismos o con Magia negra sin Delirios de grandeza. El sacerdote casado cristianiza las manzanas.
Capítulo de la novela surrealista Martes de nunca llegar