Aldemar Giraldo Hoyos
Muy raro que en Colombia muchos condenados o implicados en delitos, cometidos cuando estaban más jóvenes y desempeñaban cargos “importantes”, resulten, de un momento a otro, con enfermedades imposibles de resistir en prisión o se conviertan en “cabeza de hogar”, “mártir perseguido políticamente” o “limitado en sus capacidades mentales”; algo llamativo es que nuestros criminales de cuello blanco no pueden ir a una cárcel común y corriente o pasar una temporada en un patio de prisión; su grandeza sólo les permite purgar sus penas en cárceles cinco estrellas, en escuelas de caballería, en casinos bien dotados, o en Centros de Reclusión Militar.
Jesús Armando Arias Cabrales es un militar retirado colombiano y excomandante del Ejército Nacional; ha sido condenado a 35 años de prisión por su participación en los hechos que rodearon la desaparición de cinco personas durante la operación de recuperación del Palacio de Justicia los días 6 y 7 de noviembre de 1985.
Con base en el Decreto 1070 de 2015, el cual establece la pérdida del derecho al uso de condecoraciones para militares condenados por delitos dolosos, el Gobierno Nacional ordenó retirar todas las condecoraciones que recibió el general (r) Jesús Armando Cabrales (muchas, incluida la relacionada con la acción militar para la retoma del Palacio); de inmediato, algunos opositores de oficio pusieron el grito en el cielo e hicieron alusión al pasado del mandatario de los colombianos y al movimiento guerrillero que se tomó el Palacio.
Debe recordarse, además, que el otrora alto militar fue expulsado de la JEP por no aportar verdad plena, exhaustiva y detallada (vulneró el régimen de condicionalidad que deben cumplir los comparecientes); fue condenado por desaparición forzada y debe continuar cumpliendo la sanción impuesta en su contra, en un Centro de Reclusión Militar, no en una cárcel común.
Algo muy importante, es indiscutible, por su cargo, que ejerció el control sobre los comandantes de las unidades tácticas y de inteligencia desplegadas en las fechas referidas del año 1985. Como hoy es “mayor de edad”, no puede refugiarse en su estado para eludir responsabilidades.
De todas maneras, don Jesús Armando lideró la retoma del Palacio de Justicia tras el violento ataque del M-19; así se haga el de la oreja mocha, las consecuencias son muy conocidas. Como decía mi abuela, “La ley es para todos, con o sin ruana”.