Libro: Felicidad, más allá de la ilusión

13 marzo 2024 4:01 pm

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Como imposible y como quimera, como fin y también como imperativo, la idea de la felicidad nos interpela más que nunca en los tiempos que corren. “¿Cómo ser felices?”, esa sentencia que nos sobrevuela como mandato del mundo moderno se impuso para encandilarnos y hacernos perder de vista aquella que debería ser la pregunta nodal: “¿Qué es la felicidad?”.

En su nuevo libro, Gabriel Rolón nos propone desandar el camino. Desarticular lugares comunes y preconceptos para poner en evidencia qué se esconde más allá de esa ilusión que se vende como panacea y no es más que una trampa. Entre el Psicoanálisis y el arte, entre la filosofía y la literatura, despliega entonces su hoja de ruta, un mapa de lecturas que van de la mitología clásica a Byung- Chul Han, pasando por Freud, Lacan, Borges, Nietzsche, Schopenhauer, Einstein, Alejandro Dolina, Ana Frank, Bertrand Russell y Comte-Sponville, entre muchas otras.

Una vez más, como en sus trabajos anteriores y fiel a ese estilo que lo llevó a ser uno de los autores más leídos de las últimas décadas, Rolón nos invita a pensar a contrapelo de las modas ligeras. Y es ahí, en esa zona incómoda y a la vez anhelante de vida, donde La felicidad se vuelve un ensayo indispensable, lúcido, humano.

Algunos fragmentos

“Pensar en la felicidad tal vez sea pensar en un vacío, en un borde, en un espacio intermitente que de pronto se percibe y luego se va, quién sabe adónde. Como el Inconsciente. Este fue el libro que más me costó escribir.
Y confieso que lo termino con una sensación extraña. Una sensación de faltacidad.”

Página 16

“Nunca alguien entró a mi consultorio diciendo que era feliz. Como si la felicidad y el análisis se excluyeran. Y a lo mejor es así. Lo cierto es que toda persona que atraviesa mi puerta por primera vez, trae un dolor. […] No importa cómo se presente. En cualquiera de sus formas, el padecimiento y yo nos conocemos bien. Somos rivales que pelean a diario. A veces gana él, a veces, por suerte, no. De todos modos, como los héroes del Valhalla que morían en batalla y resucitaban a la mañana siguiente para retomar la lucha, cada día regreso al consultorio para enfrentar el dolor una vez más.

En cambio, la felicidad es una visita poco frecuente. Un anhelo que consciente o inconscientementerecorre a quienes me consultan. Cada cual, a su modo, viene a verme para que lo ayude a ser feliz. Ignoran que no es ese el propósito de un análisis. El analista no promete ni busca la felicidad de su paciente. La invitación es otra. El desafío es acompañarlo a visitar sus rincones más oscuros, sus emociones más dolorosas intentando correr el velo que cubre esos secretos que no quieren compartirse con nadie, ni siquiera con uno mismo. Secretos mudos que enferman. Si el paciente acepta el reto, comienza el análisis. Un camino arduo y probablemente extenso.”

Página 21 – 22

“No tengo certezas, pero puedo asegurar que la felicidad no está en las falsas metas que nos propone la cultura contemporánea. No la conseguiremos con logros materiales, con mayor reconocimiento en las redes sociales, ni al cumplir con alguno de los mandatos familiares, porque es posible que en ninguna de esas cosas se juegue nuestro deseo.”

Página 28

Felicidad y pasado

“Quizás la felicidad no es algo que pueda sentirse sino algo que se deduce, que se añora. A lo
mejor es necesaria una distancia para reconocer que allá lejos, en aquellas vivencias pasadas, hubo soplos de felicidad que no vimos. Tal vez no sea fácil discernir cuando estamos siendo felices. 
Excepto en los escasos momentos de fulgor, de espasmo, donde se abraza un instante que sabemos único e inesperado. Un instante que puede estar en un cuadro, un beso, una melodía o un gol.”

Página 44

“En ciertos pueblos de China, los títulos de nobiliarios no se trasmitían por descendencia a través de las generaciones, sino que era al revés: los más jóvenes “hacían nobles” a sus mayores. Así, no se era príncipe por ser hijo de un rey, sino que se era rey por ser padre de un príncipe. Me gusta mucho esa inversión. Esa idea de que sólo cuando un hijo actuaba con nobleza sus padres eran considerados como tales. Pienso que hay una relación parecida entre nuestros recuerdos y nosotros, de manera que nuestros recuerdos se vuelven valorables en la medida en que hayan dado origen a una persona de valor. De lo contrario serán recuerdos degradados y deberemos trabajar para cambiar y desprendernos de aquellos seres que hemos sido.”

Página 79

Felicidad y futuro

“He visto a muchas personas deambular del anhelo al aburrimiento. Me atrevo a decir que la mayoría transita su vida sin poder cortar ese circuito de frustración que no deja lugar para la felicidad presente. Entonces se apela a la promesa de una felicidad futura. Un territorio incierto y desagradable. No está mal tener proyectos, después de todo es lo único que nos separa de la muerte.

Y quizás la felicidad se geste en el esfuerzo, en el recorrido, en la entrega, en cada paso que nos acerca a lo
deseado. Creer que seremos felices al final del camino es un pensamiento mágico, un gesto de autoengaño. En el libro El duelo, al recorrer la historia de los cielos, aludimos a las promesas de felicidad en que creyeron muchos pueblos a lo largo de los siglos.”

Página 105

Sobre el escritor Gabriel Rolón

Nació en 1961 en el partido de La Matanza, provincia de Buenos Aires. Es psicoanalista, escritor y pensador destacado de la cultura. Realizó sus estudios en la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires. Entre ensayos y novelas, escribió once libros –varios de ellos llevados al cine, al teatro y la televisión–, todos publicados por Grupo Planeta: Historias de diván (2007), Palabras cruzadas (2009), Los padecientes (2010), Encuentros (2012), Medianoche en Buenos Aires (2013), Historias inconscientes (2014), Cara a cara (2015), La voz ausente (2018), El precio de la pasión (2019), El Duelo (2020) y La felicidad (2023).

Sus ediciones superaron récords de ventas históricos, convirtiendo su obra en un verdadero fenómeno de la industria editorial: más de 2.500.000 de ejemplares lo confirman como el escritor más leído de Sudamérica.

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